Se le complica la Milano – San Remo a Pogačar: No Wellens, no Narváez

La «Classicissima» aún no ha comenzado, pero el tablero estratégico ya ha recibido un golpe demoledor para uno de sus principales protagonistas. La Milano – San Remo se presenta este año como un reto cuesta arriba para Tadej Pogačar, quien ha visto cómo su guardia pretoriana se desmorona en cuestión de días debido a la mala fortuna en forma de caídas.

Un UAE Team Emirates mermado en Milano – San Remo

La noticia que ha hecho saltar todas las alarmas en el seno del equipo emiratí es la baja definitiva de Tim Wellens. El corredor belga, pieza clave en las aspiraciones de Pogačar, sufrió una dura caída en la Kuurne-Bruselas-Kuurne que le obligará a pasar por el quirófano para operarse de la clavícula. Sin su potencia y experiencia en las clásicas, el bloque del UAE pierde al hombre destinado a marcar el ritmo asfixiante que Pogačar necesita.

A esta sensible ausencia se suma la de Jhonatan Narváez. El ecuatoriano, que arrastra las secuelas de un fuerte accidente durante el Tour Down Under, tampoco llegará a tiempo para la gran cita italiana. Estas dos bajas suponen un revés táctico de magnitudes considerables para el fenómeno esloveno.

La Cipressa: Una estrategia bajo sospecha

El plan de Pogačar era claro: convertir la Cipressa en un infierno. Con Wellens y Narváez, la intención era imponer una velocidad máxima, una marcha militar que desgastara las piernas de los velocistas y especialistas antes de llegar al Poggio. El objetivo final no era otro que «reventar» a corredores de la talla de Mathieu van der Poel o Filippo Ganna antes de que su punta de velocidad fuera decisiva. Sin sus mejores gregarios, la capacidad de Pogačar para romper la carrera desde lejos se ve seriamente comprometida.

Van der Poel, el gran beneficiado

En el otro lado de la balanza se encuentra el vigente campeón, Mathieu van der Poel. Con un UAE debilitado, el neerlandés ve cómo el camino hacia su tercera Milán-San Remo se despeja ligeramente. Si nadie es capaz de endurecer la carrera en los puntos críticos, el escenario de un sprint reducido o un ataque explosivo en los últimos metros favorece claramente al corredor del Alpecin-Deceuninck.

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