Tener al 6º mejor ciclista de la historia y al ciclista español con más victorias de todos los tiempos provoca una distorsión total de la realidad. Porque cuando tienes a alguien como Alejandro Valverde en plantilla, acabas viendo como normal algo que no lo era en absoluto. Y quizá ahora estamos empezando a entender de verdad lo que suponía. Lo estamos viendo en lo que creemos que es un «mal» Movistar Team que no creo que sea justo tildar así.
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- En 2019 sumó 3297 puntos UCI.
- En 2020, 716.
- En 2021, 1981.
- Y en 2022, todavía 2012 puntos.
Es decir, que incluso en la recta final de su carrera seguía aportando una barbaridad competitiva.
Para ponerlo en contexto: Movistar Team ha rondado una media de 10.500 puntos en las dos últimas temporadas. Eso significa que, Valverde, representaba prácticamente una quinta parte del equipo en puntos, resultados, visibilidad y relevancia mediática. Y eso sin contar que a partir de 2023 se lucha más por lo puntos por el nuevo modelo…
Sustituir a Valverde era prácticamente imposible
Sustituir eso no es sencillo. De hecho, seguramente sea imposible de manera inmediata. Y menos todavía con el presupuesto que maneja el equipo telefónico actualmente.
Porque aquí muchas veces seguimos comparando a Movistar con estructuras como Soudal Quick-Step o Bahrain Victorious, cuando la realidad económica está bastante lejos de ahí.
Mientras UAE Team Emirates XRG se mueve cerca de los 60 millones de euros y gigantes como Visma | Lease a Bike o INEOS Grenadiers rondan los 55, Movistar está alrededor de los 20 millones. Más cerca de la cola que de la cabeza del World Tour en capacidad financiera. De hecho, entre los 5 de menos presupuesto, muy similar a equipos como Lotto o Education First (equipos muy cercanos en puntos como se puede ver aquí).

Y claro, eso condiciona absolutamente todo: fichajes, profundidad de plantilla, capacidad para retener talento y margen de error.
La transición también necesita paciencia
Por eso creo que muchas veces se está siendo excesivamente duro con el equipo.
¿Que hay cosas criticables? Sin ninguna duda. A veces da la sensación de que el calendario no se aprovecha todo lo que debería. Otras veces se apunta a objetivos demasiado ambiciosos y el golpe termina llegando.
Pero también hay que entender el contexto.
Movistar está en plena transición. Y además, una transición apostando por corredores jóvenes y proyectos de largo recorrido. Ahí están nombres como Cian Uijtdebroeks, Iván Romeo, Pelayo Sánchez o Raúl García Pierna, todos ellos con contratos largos y margen evidente de crecimiento. No hay más que ver la renovación hasta el 2030 de Iván.
Ese tipo de proyectos necesitan paciencia. Porque no todos van a explotar de golpe, ni todos van a convertirse automáticamente en líderes ganadores de grandes vueltas. Pero sí parece que, por primera vez en bastante tiempo, el equipo está intentando construir algo con cierta continuidad y mirada de futuro.
Movistar Team no lo está haciendo tan mal como se vende
Y sinceramente, viendo de dónde venían, no creo que lo estén haciendo tan mal como muchas veces se vende.
En el último ciclo trienal de la UCI acabaron 14º salvando con creces la categoría. En estos 6 meses, como hemos visto, coquetean con los últimos puestos, pero falta la mejor parte de la temporada siempre para el equipo telefónico; las clásicas de final de año y las grandes vueltas.
Perder a una figura como Valverde no solo significa perder resultados. También significa perder patrocinio indirecto, atención mediática, invitaciones, presencia en carrera y una capacidad competitiva que durante dos décadas maquilló muchas carencias estructurales.
Ahora toca convivir con una realidad mucho más terrenal. Y probablemente también mucho más lógica para el presupuesto que tiene el equipo.