El Tour de Francia, en términos de puntos UCI, no sale rentable para todos los equipos. Y que no salga rentable puede llegar a ser peligroso para el espectáculo.
Es una cuestión de la que se habla poco cuando llegan las grandes vueltas y las grandes carreras del año, pero que merece una reflexión: ¿hasta qué punto compensa a los equipos menos grandes del ciclismo disputar una carrera como el Tour cuando el objetivo es sumar puntos UCI?
Los datos de Caja Rural y Movistar durante este Tour de Francia sirven para poner sobre la mesa un debate que va mucho más allá de estos dos equipos.
Caja Rural: visibilidad, protagonismo… pero pocos puntos UCI
Es indudable que Caja Rural ha venido al Tour de Francia con todas las ganas del mundo y con una idea bastante clara: intentar dejarse ver y luchar por la carrera.
Así lo ha hecho desde la primera semana, metiéndose en fugas e incluso vistiendo con Alex Molenaar el maillot de la montaña. El equipo también está intentando entrar en todas las escapadas posibles para mostrar el maillot de Caja Rural y dar visibilidad al conjunto navarro dentro del mundo del ciclismo.
Para la marca, para los patrocinadores y también para la afición, es algo encomiable y algo a celebrar.
También hemos tenido a Fernando Gaviria metiéndose en los sprints para intentar conseguir lo que habría sido una victoria para un ProTeam español en el Tour de Francia. Habría sido algo histórico para un equipo que no competía en el Tour desde 1989.
Ganar una etapa habrían sido palabras mayores.
No podemos decir que estuviera cerca de conseguirlo, pero sí que estuvo luchándolo y que dio muchísima presencia a Caja Rural en carrera. A nivel publicitario y deportivo, todo esto es completamente positivo.
Sin embargo, hay un problema: no se traduce en un saco de puntos UCI especialmente interesante.
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Únete a la newsletter →Casi el triple de puntos UCI en China que en el Tour
La diferencia entre los mejores corredores del ciclismo y los que no están en ese nivel es cada vez más grande.
Y nos encontramos con una situación llamativa: a Caja Rural le puede salir mucho más rentable, en términos de puntos UCI, competir en China con Jan Castellón que llevar al equipo más grande y fuerte posible al Tour de Francia.
Castellón, por cierto, puede ser un ciclista de muchísimo futuro al que habrá que estar muy atentos. Está dando los pasos a fuego lento, como antaño, pero de una manera muy consecuente para acabar convirtiéndose en un corredor capaz de luchar por generales importantes.
Veremos si en vueltas de una semana o incluso, en el futuro, en generales de tres semanas. El caso es que está dando los pasos que tiene que dar cualquier ciclista y ya suena para equipos como Q36.5.
Pero volviendo al análisis de los puntos: Caja Rural ha ganado más puntos con Jan Castellón en China que con el equipo más fuerte que puede llevar al Tour de Francia.
Y no estamos hablando de unos pocos puntos más.
Estamos hablando de casi el triple.
Este análisis se realiza hasta el segundo día de descanso del Tour, teniendo en cuenta las dos primeras semanas de carrera. Evidentemente queda la tercera semana, pero resulta difícil pensar que el equipo vaya a conseguir de repente unos 400 puntos, por ejemplo ganando dos etapas.
No es imposible, pero sí bastante dudoso.
¿Puede esto provocar que algunos equipos prefieran no correr una gran vuelta?
Aquí aparece una de las grandes cuestiones.
Hay equipos que están luchando por entrar en el Top 30 y otros que incluso están defendiendo su categoría WorldTour.
Para ellos puede llegar un momento en el que, deportivamente, prefieran no disputar una gran vuelta porque les resulta más rentable competir en otras carreras.
Es cierto que una gran vuelta ofrece muchísima visibilidad y que un patrocinador puede querer estar en el Tour de Francia. Pero, desde el punto de vista puramente deportivo y de la lucha por los puntos UCI, puede tener poco sentido.
Y Caja Rural no es el único ejemplo.
A Movistar también le salió más rentable Dunkerque que el Tour
Si observamos los números de Movistar encontramos una situación parecida.
A Movistar le salió más rentable disputar los Cuatro Días de Dunkerque, ganar una etapa y luchar por la general y el podio con Natnael Tesfatsion, que lo que está consiguiendo hasta ahora en el Tour de Francia.
Tesfatsion terminó segundo en la general y consiguió además una victoria de etapa muy bonita.
En el Tour, mientras tanto, Movistar está intentando luchar prácticamente todas las fugas.
Corredores como Raúl García Pierna, Einer Rubio, Pablo Castrillo, Gessner u Oliveira han buscado protagonismo, con prácticamente todo el equipo intentando meterse en escapadas.
El equipo llegaba además con la intención de luchar por la clasificación general hasta que su líder tuvo que retirarse por enfermedad.
Han luchado las etapas a brazo partido y han dejado buenas sensaciones, como demuestra también el noveno puesto de Pablo Castrillo en la contrarreloj.
A pesar de todo ello, no han conseguido más de unos 170 puntos UCI, quedándose aproximadamente 60 puntos por debajo de lo conseguido en Dunkerque.
Y esto merece varias reflexiones.
Primera reflexión: ¿cambiarán los equipos sus calendarios para optimizar los puntos?
La primera pregunta es evidente:
¿Van a empezar los equipos a repensar todo su calendario para optimizar la relación entre esfuerzo y puntos UCI?
Si esto sucede, podemos acabar encontrándonos con carreras cada vez más descafeinadas.
Podría llegar un escenario en el que al Tour de Francia vengan únicamente cinco o seis equipos con posibilidades reales y con intención de luchar por victorias y puntos, mientras que otros acudan simplemente porque están obligados como equipos WorldTour.
Podríamos terminar viendo equipos mucho más pasivos.
Equipos que simplemente estén presentes mientras seis o siete formaciones luchan realmente por conseguir algo.
Y sería una pena.
Estamos viendo una tendencia cada vez mayor hacia este escenario. Si observamos algunos equipos de la zona media de la clasificación, vemos que muchas veces del grueso del equipo únicamente luchan dos o tres corredores.
El resto realiza labores de equipo y de gregario, algo completamente lógico, pero ya no vemos tanto aquella ambición de meter diez o quince corredores en una fuga para intentar poner en jaque al pelotón.
Tampoco vemos con tanta frecuencia aquella lucha desesperada por conquistar clasificaciones secundarias.
Por suerte, este año la clasificación por puntos sí está teniendo pelea, pero existe el riesgo de quedarnos con carreras algo más descafeinadas en las que únicamente luchan los grandes.
El resto puede acabar pensando más en conseguir puntos UCI y en no perder su posición entre los mejores equipos del WorldTour.
Segunda reflexión: ¿puede beneficiar esto a las carreras más pequeñas?
La segunda gran pregunta es justamente la contraria:
¿Puede este sistema provocar que otras carreras se hagan más grandes?
Si los equipos situados aproximadamente entre el noveno y el decimoctavo puesto del WorldTour descubren que pueden sumar más puntos fuera de las grandes vueltas, otras pruebas que tradicionalmente estaban completamente a la sombra de las grandes carreras pueden empezar a ganar mucha más relevancia en el calendario.
Parece una tontería, pero algunas carreras han ganado muchísima relevancia respecto a lo que eran hace 15 años.
Y no solo deportivamente.
También a nivel publicitario, de patrocinio, de medios de comunicación y de creadores de contenido.
Lo mismo sucede con Turquía, China y determinadas pruebas menores del calendario europeo.
Estas carreras están recibiendo mejores alineaciones porque existe una intención mucho mayor de disputarlas y conseguir puntos.
Y eso, en sí mismo, no es algo malo.
El problema quizá no sean las carreras pequeñas, sino cómo se reparten los puntos
Que carreras que hasta ahora estaban a la espalda de las grandes pruebas ganen relevancia gracias al sistema de puntos puede ser positivo.
Pero quizá habría que repensar cómo se reparten los puntos UCI dentro de una gran vuelta.
No debería tratarse únicamente de premiar al que gana una etapa o termina arriba en la clasificación general.
Por ejemplo, habría que plantearse si tiene sentido que determinados puestos de la general tengan tanto peso respecto a una victoria de etapa.
Si una victoria de etapa otorgase muchos más puntos en comparación con terminar quinto, séptimo u octavo en la general, probablemente muchos equipos cambiarían completamente su estrategia.
En lugar de pensar únicamente en defender una posición en la clasificación general, podrían lanzarse mucho más a las fugas para intentar ganar etapas.
¿Y si el premio de la combatividad diese muchos más puntos?
Lo mismo podría hacerse con otros reconocimientos.
Imaginemos que el premio al supercombativo del Tour de Francia otorgase 500 puntos UCI.
Estoy seguro de que muchos ciclistas que saben que no pueden ganar la clasificación general y que tienen complicado ganar una etapa adoptarían estrategias completamente diferentes.
Pasarían muchos más días en fuga.
Intentarían dejarse ver.
Buscarían protagonismo constantemente.
Y, al final, mostrarían ese punto de honor del ciclismo que tantas veces ha caracterizado a este deporte.
Lo mismo sucede con el resto de clasificaciones secundarias.
El maillot de la montaña podría cambiar estrategias y fichajes
El maillot de la montaña otorga los puntos que otorga.
Pero si diese muchos más puntos UCI y fuese un galardón capaz de colocar a un equipo mucho más arriba en la clasificación, probablemente veríamos otro tipo de estrategias.
Incluso podríamos ver otro tipo de fichajes dentro del pelotón.
Los equipos podrían construir parte de sus plantillas pensando específicamente en luchar por esa clasificación.
Pero mientras las clasificaciones secundarias sigan siendo menores a nivel de puntuación UCI, también seguirán siendo, en muchos casos, objetivos menores desde el punto de vista deportivo de los equipos.
El debate está abierto en tema de puntos UCI
Los datos de Caja Rural y Movistar sirven para abrir una reflexión mucho más amplia sobre la rentabilidad deportiva del Tour de Francia en términos de puntos UCI.
Por un lado, es positivo que carreras que históricamente han tenido menos relevancia puedan crecer, recibir mejores alineaciones y ganar protagonismo gracias a la lucha por los puntos.
Por otro, existe el riesgo de que las grandes vueltas pierdan parte de esa combatividad histórica si determinados equipos descubren que atacar, buscar fugas o luchar por clasificaciones secundarias no les compensa suficientemente.
Quizá sea necesario repensar cómo se distribuyen los puntos.
Dar más valor a las victorias de etapa, a la combatividad o a clasificaciones como la montaña podría incentivar otro tipo de ciclismo y provocar que más corredores y equipos tengan objetivos reales por los que luchar durante las tres semanas.
Mientras tanto, los números dejan una realidad llamativa: para equipos como Caja Rural o Movistar, competir y obtener grandes resultados en pruebas de menor nivel puede resultar mucho más rentable en puntos UCI que luchar durante semanas por tener protagonismo en el Tour de Francia.
Y esa realidad merece, como mínimo, una reflexión.