Cuatro continentes, tres meses y un objetivo. Una descalificación en China, visados tramitados el mismo día del vuelo, un equipo repartido por medio mundo y una afición que volvió a engancharse. Así se ganó el Euskaltel-Euskadi su plaza en el Top 30 y el derecho a soñar con una gran vuelta en 2027.
Las Lomas, Panamá. Una imagen para la historia
16 de octubre, Gran Prix Chiriquí. Hasta 38 grados y un 90 % de humedad. En meta, Xabier Berasategi levanta los brazos: tras cuatro segundos puestos esta temporada, llega su primera victoria como profesional. Detrás, Xabier Isasa segundo y Hodei Muñoz cuarto. Y entre el público, un aficionado con sombrero e ikurriña en mano: era Mikel Landa.

Pero esta historia empieza tres meses antes, en China. Y en un coche.
Capítulo 1 · El coche: la descalificación de Agirre en Qinghai
Julio, Tour of Magnificent Qinghai, a más de 3.000 metros de altitud. Jon Agirre, líder de la montaña y metido en la pelea por la general, es descalificado en una etapa de condiciones extremas: según los comisarios, se agarró al coche del equipo. El resultado: descalificación y 50 puntos de sanción.
Esa semana, el contador del Euskaltel va hacia atrás por única vez en todo el verano. Pero el golpe no hunde al equipo. En Polonia, Paul Hennequin gana una etapa de la Dookoła Mazowsza. Más que los puntos, lo que cambia es la moral.
Capítulo 2 · El hijo pródigo
El 1 de agosto, Landa firma para 2027 y 2028. Y con él, una cifra en la cabeza: solo los 30 primeros del ranking pueden optar a una invitación para las grandes vueltas. Eso significa que quedarse fuera era traer a Landa sin poder ofrecerle ni Giro, ni Tour, ni Vuelta.
El problema era la distancia. El equipo oscilaba entre el 31.º y el 32.º puesto, a unos 200 puntos del corte. Y Bardiani, el rival que acabaría marcándolo, se escapaba a más de 400 puntos UCI. Hasta entonces, reconocía el director Pablo Urtasun en AS, en el equipo apenas se hablaba ya del Top 30. Con Landa, volvió a ser el tema de conversación.
Y llegaron los brotes verdes. Xabier Isasa ganó una etapa de la Volta a Portugal, y entre el TPC en Nouvelle-Aquitaine y el ZLM Tour la curva cambió: Axel van der Tuuk fue cuarto en la general del TPC antes de subir al podio del ZLM Tour.
Capítulo 3 · Regreso a China
Septiembre devuelve al Euskaltel al país donde todo se torció en julio. Casi un mes de gira, de Shanghái a Huangshan, con una sola misión: sumar en cada llegada.
En el Tour of Taihu Lake, Paul Hennequin se va al suelo y se golpea la cara contra el asfalto. Malherido, sigue en carrera. Y en la última etapa, todavía con las heridas a la vista, entra segundo. Con las bonificaciones, termina sexto en la general: 40 puntos que en octubre valdrían oro. El equipo, además, gana la clasificación por equipos.
En el Tour of Huangshan, la imagen es otra, pero igual de reveladora: los seis corredores del Euskaltel esprintando en cada llegada, peleando bonificaciones y puesto a puesto para colocar en la general a cuantos más mejor. Y funcionó: Gari Ugarte séptimo, Hodei Muñoz octavo, Nicolás Alustiza décimo y Xabier Isasa duodécimo. Cuatro corredores entre los doce primeros y 101 puntos en tres días.
Pero los rivales tampoco aflojaban. El 29 de septiembre, el Euskaltel era 32.º, a 294 puntos del puesto 30, y al calendario le quedaban apenas tres semanas. Sin embargo, el plan ya estaba en marcha. En verano, los directores se habían reunido y habían llegado a una conclusión incómoda, como contaba Urtasun en AS: con el calendario previsto, no daba. Había que buscar puntos donde nadie los buscaba.
¿Una locura? Sí. Pero tenía nombre propio, Mikel Landa, y un objetivo: verlo vestido de naranja en la salida de La Vuelta 2027, el 4 de septiembre en Santiago de Compostela.

Capítulo 4 · La marea en X
Todo empezó como una ocurrencia. Los aficionados más fieles del Euskaltel lanzaban la idea en X sin imaginar lo que vendría después: ¿y si el equipo se iba a correr a Argelia? ¿Y luego a Panamá? Era la mecha; solo faltaba encenderla. Y poco a poco empezó a barruntarse que igual sí.
A partir de ahí, la bola no dejó de crecer. Cada carrera traía su ronda de cálculos: cuántos puntos sumaba el Euskaltel, cuántos Bardiani, cuántos MBH. La cuenta atrás de la distancia con el Top 30 se actualizaba a mano, día tras día. Al culebrón se engancharon periodistas de ciclismo, periodistas de otros deportes, y los diarios deportivos acabaron publicando decenas de artículos. En X, cientos de tuits.
La Marea Naranja había vuelto. Y esta vez, conectada.
Capítulo 5 · Misión Argelia
Y la locura se puso en marcha: visados conseguidos el mismo día del vuelo y aficionados siguiendo las carreras en X compartiendo enlaces de dudosa procedencia. Jonathan Lastra abrió con un segundo puesto en la Classique Djamaa El Kbir con Danny van der Tuuk tercero. En el Grand Prix El Djazaïr, Danny van der Tuuk ganó la primera etapa, Paul Hennequin, ya recuperado de su caída en China, la última, e Iker Mintegi la general, su primera victoria: «Estoy muy contento con la victoria, especialmente por todo el equipo».
En Argelia cayeron más de 200 puntos. Por primera vez en meses, el Euskaltel se metía en el Top 30 por méritos propios.
Capítulo 6 · El desenlace: de Hong Kong a Panamá
En Europa, Xabier Berasategi fue segundo en el Tour de Vendée, con un buen puñado de puntos, y la Binche-Chimay-Binche dejó otros 70. Después, el equipo cruzó medio mundo para sumar 46 más en Hong Kong. Cuando los aficionados empezaban a barruntar un nuevo destino exótico, el equipo ya había cambiado los billetes de vuelta: directos a Panamá, donde nuestra radiografía situaba la gran baza.
La última semana, el equipo luchó en tres frentes. En el Véneto, Mintegi, Lastra y Alustiza, recién llegados de Argelia, se pegaron a la rueda de los corredores del Bardiani, que corrían en casa: un marcaje al hombre que en el Giro del Veneto terminó con Iker Mintegi undécimo y Filippo Turconi, del Bardiani, justo detrás. El domingo, en la Veneto Classic, Mikel Bizkarra, ciclista histórico y bandera de esta segunda etapa del Euskaltel-Euskadi, anunció su retirada. En la Crono de las Naciones, Juaristi y los Van der Tuuk rascaron 23 puntos más. Y en Panamá esperaba el resto.
Berasategi ganó el Gran Prix Chiriquí: 93 puntos en un día. La retransmisión local en YouTube reunió a más de mil personas, la mayoría con el ojo puesto en el «escuadrón naranja», como lo bautizaron los narradores, Marisol y Heriberto. Para ellos, Gari Ugarte era «el chico de acero».
Al día siguiente, Gotzon Martín, en la Clásica Provincia de Chiriquí, atacó a dos kilómetros de meta y, tras nueve temporadas como profesional, estrenó su palmarés. El domingo se llevó la general. El 18 de octubre, el Euskaltel cerró el año 28.º con 2.912 puntos. Bardiani, su gran rival, terminó 31.º y fuera del Top 30, 218 puntos por detrás.
Epílogo · La marea vuelve a casa
Considero que un fichaje no empieza a rendir cuando el corredor se pone el maillot, sino cuando cambia la manera en que el equipo se ve a sí mismo. Landa aún no ha dado una pedalada de naranja, y ya ha hecho que el Euskaltel corra más, viaje más y crea más. Esto también es el Landismo.
Se puede debatir si un sistema que premia ir a Argelia o a Panamá es justo. Pero las reglas eran las mismas para todos, y el Euskaltel fue el que mejor las leyó.
Cuando fichó, Landa prometió: «Daré el máximo nivel para hacer que la Marea Naranja vuelva a vibrar». Y la marea vibró antes incluso de que él llegara. Porque esta remontada no la ganaron solo corredores y directores: también la ganó una afición que volvió a sentir el naranja como algo suyo.
Con el Top 30 en el bolsillo, el Euskaltel se ganó el derecho a soñar.
¿Estrategia brillante o un sistema que hay que revisar?
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