Jan Ullrich fue un ciclista atípico. Sobrepeso, fiestas, denuncias, dopaje y comida basura. Ganó el Tour de Francia en 1997 y sus problemas con el equipo Telekom aparecieron muy pronto. Curiosidades, peso en competición, pretemporada y resultados.
Jan Ullrich fue uno de los mayores talentos que jamás haya dado el ciclismo. Campeón del Tour de Francia con apenas 23 años, el alemán parecía destinado a marcar una época. Sin embargo, fuera de la bicicleta su vida estuvo marcada por excesos, indisciplina y adicciones que acabaron por frenar lo que pudo ser una carrera legendaria.
Jan Ullrich, un ciclista único en muchos sentidos
Un ciclista diferente que, de haber sido más profesional y ordenado en su vida, tendría más de un Tour de Francia en sus vitrinas.
Un auténtico privilegiado a nivel fisiológico que, a día de hoy, sigue teniendo la que se considera la subida más potente de la historia.
Fue en Ordino Arcalís, en el Tour de 1997, cuando Ullrich, tras 250 km de etapa, subió el mítico puerto andorrano a una media de casi 500 vatios.
Ese Tour lo ganó con autoridad. Le sacó casi 10 minutos a Richard Virenque y un cuarto de hora al mejor escalador puro de todos los tiempos, el italiano Marco Pantani.
El germano tenía tan solo 23 años y su futuro se vislumbraba como legendario.
Pero en la vida de poco sirven las teorías si no se llevan a la práctica.
Jan tenía otros intereses fuera de la bicicleta y no desaprovechaba el fin de temporada para darles rienda suelta.
Fiestas hasta altas horas de la madrugada, consumo de sustancias estupefacientes, alcohol y kilos de Nutella provocaban, año tras año, que llegase a las primeras concentraciones del equipo con hasta 12 kg por encima de su peso de competición.
Un lastre no solo a nivel físico, sino también mental, que lo llevó a caer en picado.
Declive y redención
Jan, que llegó a tutear al mejor Lance Armstrong, nunca volvió a ser el mismo y, aunque en el Tour de 2003, en las filas del Bianchi, volvió a ilusionar, siempre dejó dudas acerca de su profesionalidad.
El declive, pese a ganar una Vuelta a España, fue constante.
Positivo en anfetaminas, alcoholismo y un sinfín de altercados nos privaron de disfrutar más tiempo de un ciclista único.
¿Lo mejor? Que, según hemos podido ver recientemente, Ullrich ha reconducido su vida. Vuelve a practicar ciclismo y parece haberse alejado definitivamente de la mala vida.
A sus 51 años sigue teniendo el cariño de buena parte de los aficionados a este deporte, y su buena amistad con Lance Armstrong nos reafirma que la deportividad y la empatía hacia los compañeros de profesión siguen existiendo.