El próximo sábado 21 de marzo viviremos una cita única en el calendario ciclista con la disputa del primer monumento de la temporada, en una nueva edición de Milán–San Remo, en la que Pogacar buscará la victoria.
En los últimos años se ha consolidado como una de las carreras más emocionantes del calendario, alejada de aquella clásica que solía resolverse al sprint masivo o en pequeños grupos.
Ahora, con Mathieu Van der Poel y Tadej Pogačar, la carrera ha entrado en una nueva dimensión, y es aquí donde surge la gran duda:
¿Será este el año de ver a Tadej Pogačar en lo más alto del podio en San Remo?

Imagen vía: UAE Team Emirates
Milán – San Remo, la carrera más difícil de ganar
La del sábado es una fecha marcada en rojo en el calendario de Tadej Pogačar. Lo es desde hace años, concretamente desde 2020, cuando debutó en la carrera. El ciclista de UAE Team Emirates quiere hacer historia en el ciclismo, y eso pasa por ganar las grandes pruebas que tradicionalmente marcan el calendario.
A Pogačar aún le faltan carreras por conquistar, como la Vuelta a España, París–Roubaix o esta Milán–San Remo. Pero se da la circunstancia de que esta última puede ser la que más le cueste, por lo impredecible que resulta y por la falta de dureza que sí presentan otras pruebas.
Cuando debutó el esloveno en el Tour de Flandes, pronto vimos que aquel campeón del Tour de Francia podía llegar a ganar el monumento. No tardó en conseguirlo, y ya suma dos victorias. Si toma la salida este año, volverá a ser el gran favorito, por delante de Van der Poel y del resto de clasicómanos del pelotón.
La misma sensación dejó en su debut en París–Roubaix, con un segundo puesto en la clásica francesa tras el neerlandés. Aquella actuación permitió entender que, de no ser por Van der Poel, Pogačar habría dominado el adoquín del Infierno del Norte.
Aún no ha ganado allí, pero demostró una enorme capacidad de adaptación al terreno empedrado, lo que hace pensar que tarde o temprano terminará venciendo. Si algo define Roubaix es la dureza, y en eso Pogačar es, probablemente, el mejor del mundo.
Tampoco ha conquistado la Vuelta a España, pero pocos dudan de que, cuando la dispute con ambición, será el principal candidato. Su dominio en grandes vueltas es tal que ahora mismo parece difícil imaginar a otro ciclista capaz de batirle en una carrera de tres semanas.
Pero en San Remo todo es distinto. Pogačar vuelve a presentarse como uno de los grandes favoritos, si no el principal. Por delante de él solo aparece su gran rival en las clásicas, el único ciclista que ha impedido que el esloveno complete su póker de monumentos.

Imagen vía: UAE Team Emirates
Hablamos, cómo no, de Mathieu Van der Poel, ganador de dos ediciones recientes de la prueba y pieza clave en otra victoria para su equipo con Philipsen. Todo ello en las tres últimas ediciones, con Pogačar siempre como protagonista, pero viendo cómo el neerlandés terminaba imponiéndose.
La historia reciente demuestra que Milán–San Remo es una carrera extremadamente difícil de ganar, incluso siendo el favorito. Que se lo digan a Peter Sagan, que nunca logró conquistarla pese a partir como principal candidato durante años, o a Alejandro Valverde, a quien la carrera también se le adaptaba perfectamente.
Ambos la tuvieron en las piernas, pero dejaron pasar sus oportunidades hasta perder ese punto de velocidad decisivo. Y San Remo no perdona.
Antecedentes de Pogačar en Milán–San Remo
Tadej Pogačar ya cuenta con experiencia en este monumento, con cinco participaciones a sus espaldas. Sabe perfectamente a qué se enfrenta. Además, el recorrido apenas cambia, especialmente en su parte final, conocida al detalle por todo el pelotón.
Debutó en 2020 con una 12ª posición. En 2021 no participó, y regresó en 2022 con un 5º puesto. Desde entonces no ha faltado, convirtiéndola en uno de sus grandes objetivos de temporada.
En 2023 fue cuarto, y en 2024 logró por fin subir al podio con una tercera plaza, resultado que repetiría en 2025, por detrás de Van der Poel y Filippo Ganna.

Imagen vía: UAE Team Emirates
De todas sus participaciones, probablemente 2025 fue en la que más cerca estuvo de la victoria. No solo por disputarse el triunfo en un grupo muy reducido, sino porque logró exigir al máximo a Van der Poel tanto en la Cipressa como en el Poggio.
En 2024 también estuvo cerca, pero en el Poggio siempre le cerraban el hueco, y en el sprint final había corredores más rápidos como Philipsen, que terminó llevándose la victoria con ayuda de su equipo.
En 2023 fue donde realmente vimos que podía ganar: atacó con fuerza en el Poggio, pero Van der Poel respondió en la cima y decidió la carrera con un descenso impecable.
Tácticas a seguir en Milán–San Remo
Ya hemos visto como se desarrolló la carrera en años anteriores, pero la gran pregunta es: ¿qué hará este año Pogacar para intentar ganar?
Lo primero que debemos tener en cuenta es el estado de forma de Van der Poel. Ha mostrado buen nivel en Tirreno, pero en esta carrera no necesita estar bien, sino perfecto para batir al mejor Pogačar. Todas las hipótesis parten de un neerlandés al 100%. Si no lo está, el esloveno tendrá ventaja.
Por su parte, UAE llega con bajas importantes como Narváez o Wellens, que parecían piezas clave en años anteriores. Aun así, el equipo sigue siendo muy potente, y sobre todo contará con Isaac del Toro a disposición total de su líder.
Factor clave: Isaac del Toro. Con Isaac del Toro en su equipo, Pogacar parte con una dupla que, a priori, parece imbatible. Este año, Del Toro se ha consolidado como uno de los mejores ciclistas del mundo, ofreciendo exhibiciones que, en ocasiones, recuerdan al propio Pogacar. Cuando coinciden en carrera, como sucedió en Strade, el mexicano se pone al servicio de su jefe de filas.
La clave será ver cómo se juegan sus cartas, aunque Pogacar cuenta este año con un as que no tuvo en ediciones anteriores. El equipo ya hacía un buen trabajo, especialmente Narváez el año pasado en Cipressa, pero cuando la carrera se rompía, Pogacar quedaba solo.
Imaginemos una hipotética subida al Poggio: un ataque de Del Toro, la respuesta de Van der Poel y el contraataque de Pogacar… o al revés. Poder jugar esta doble baza para doblegar al de Alpecin será fundamental. Eso sí, tampoco le conviene que el mexicano se escape y Van der Poel no responda, por lo que Pogacar deberá cuidar al máximo la táctica.
Táctica 1. Dinamitar la carrera en Cipressa. Tras lo sucedido el año pasado, Cipressa se perfila como el punto ideal para romper la carrera. Antes, atacar desde tan lejos parecía temerario, pero los resultados demostraron lo contrario.
Cipressa es el tramo más largo y exigente de la carrera, el momento perfecto para que Pogacar inicie las hostilidades. El trabajo del equipo será clave: históricamente bueno en este tramo, aunque más en labor individual que colectiva. La entrada a Cipressa siempre se vive con máxima tensión, y será fundamental que el equipo se coloque bien desde el inicio de la subida para imponer un ritmo elevado.
Del Toro puede actuar como último relevo en Cipressa, preparando un ataque potente de Pogacar en solitario. En ese escenario, Van der Poel tendría que sostener un esfuerzo prolongado al máximo frente al ritmo del UAE y, finalmente, al ataque del esloveno.
El año pasado, esta estrategia fue utilizada, aunque el equipo mostró desorden y Pogacar quedó muy solo al final. Con Del Toro, esto parece improbable.
Táctica 2. El Poggio como punto decisivo. Si la carrera se rompe en Cipressa, no se descarta un ataque definitivo en Poggio, como ha ocurrido históricamente en MSR.
El Poggio no es lo suficientemente duro ni largo para un ataque en solitario de Pogacar, pero si UAE impone un ritmo demoledor en Cipressa y en la aproximación al Poggio, los rivales llegarán agotados al tramo final.
Aquí puede aparecer nuevamente Del Toro como factor decisivo. No es lo mismo un ataque solitario de Pogacar que uno precedido por el esfuerzo demoledor del mexicano. El año pasado, Van der Poel sufrió en Poggio; aunque Pogacar no logró descolgarlo, el neerlandés mostró signos de fatiga. El esloveno sabe que un ataque más intenso podría abrir un hueco insalvable en la bajada y la aproximación a la Vía Roma de San Remo.
Pogacar se ha entrenado en Poggio en los últimos días, consciente de que será el punto decisivo. Puede haber buscado algún punto nuevo para sorprender a sus rivales, aunque las alternativas siguen siendo similares a las de años anteriores. En la bajada, arriesgar frente a Van der Poel no parece la mejor opción, por mucho conocimiento que tenga del terreno.
Táctica 3. Los “capos”. Si Pogacar ya ha probado suerte en Poggio y Cipressa, ¿por qué no atacar desde más lejos? La carrera ofrece esta posibilidad en los “capos”, previos a Cipressa.
Estos pasos no son tan duros ni largos, pero ofrecen algo que después no existirá: la sorpresa. Atacar aquí implica muchos kilómetros en solitario, algo que no preocupa al esloveno, dada su experiencia en exhibiciones de larga distancia a lo largo de la temporada.
Pese a la dificultad, podría abrir hueco en los capos y llegar a Cipressa en solitario, donde sería difícil que alguien lo alcanzara hasta meta.
Conclusiones
Sus últimos 30 kilómetros prometen ser uno de los momentos más intensos de la temporada, cargados de tensión y emoción, capaces de hacer vibrar a todos los aficionados desde sus casas.
Veremos qué táctica emplea Pogacar para intentar lograr su primera MSR, una carrera que parece sencilla en perfil, pero que es extremadamente compleja de ganar. El esloveno tiene ante sí una nueva oportunidad de dejar una huella histórica.