Para muchos, el por qué de la marcha de Onley y la aceptación del equipo Neerlandés es una incógnita, pero cuando tantos equipos tocaron a las puertas del ciclista británico tras su paso por el Tour donde batalló hasta el último puerto el Podio, es por algo.

Oscar Onley
imagen de Ineos Grenadiers

Todos recordamos como el pasado 23 de diciembre saltaba la noticia, Onley ficha por el Ineos Grenadiers y Picnic, acepta la rescisión del contrato tras el pago de una cantidad que se estima en aproximadamente 6 millones de euros y mencionada por periodistas como Daniel Benson o Andrew Hood (Velo).

Esta cifra, es la que lleva a los Neerlandeses a la aceptación de la rescisión del contrato, que en palabras del propio comunicado oficial del equipo cita literalmente así: «Sin embargo, recientemente se presentó una oferta muy tardía pero atractiva. Si bien al equipo le habría encantado retener a Oscar durante el resto de su contrato y más allá, la propuesta era irresistible para Oscar y el equipo«

Pero, ¿Por qué era irresistible la oferta para el equipo tras la marcha de Bardet?

La respuesta la dio recientemente el actual CEO y Gerente del Team Picnic-PostNL, Iwan Spekenbrink, en una entrevista concedida al medio holandés Wielerflits, En la que habla del «traspaso» de Oscar Onley.

Pero, ¿Traspaso? ¿Por qué definirlo así? Quizás es más un desarrollo que lo que inicialmente comenta, porque al principio si cita lo menciona como «llegar a un acuerdo ventajoso hoy, que no se materializaría en 2 años»; es decir, que paguen hoy una clausula por cancelación de contrato en vez de que el día de mañana sea contratado libremente por otro equipo.

A partir de este punto de la entrevista, el propio Spekenbrink menciona el sistema de traspasos del futbol como algo que debería de ser el siguiente paso del ciclismo, en cuanto a mercado se refiere. Onley, es la joya de la corona de su equipo Sub23, alguien a quien han visto crecer y evolucionar en sus filas, y que ha llegado al World Tour siendo un nombre destacable para las Grandes Vueltas con su grandiosa participación en el Tour de Francia.

“Hemos trabajado intensamente con Oscar, que tiene la misma pasión por el deporte que tenemos. Tiene nuestro ADN. Todo lo que hace está construido para convertirse en un mejor ciclista. Oscar es una persona buena y muy honesta. Hemos hecho historia juntos.»Iwan Spekenbrink

Con el paso de la entrevista, la cosa se torna hacia una perspectiva menos purista del espíritu deportivo y que pierde su romanticismo, llegando a decir: “Queremos crecer. Lo veo principalmente como un modelo de ingresos, de lo contrario no habríamos hecho esto. No voy a negar eso. Invertimos mucha energía y mano de obra y, por lo tanto, dinero en el desarrollo de nuestros atletas. De esta manera, siempre vale la pena. Cualquiera de los ciclistas nos traen grandes resultados, o nos traen este ingreso. Eso se llama retorno”.

«Como si no tuvieran muchas opciones con 19.5 millones de euros en perdidas en los últimos 3 años»

Hace poco, un tuit en la red X del creador de contenido Benji Naesen, nos puso sobre la pista de lo que había detrás de esta operación.

Según cita,«Money in Sports» había estado indagando en la situación financiera de varios equipos ciclistas, y mas allá de descubrir otras cuestiones, en el artículo se detiene concretamente en Team Picnic, realizando un exhaustivo chequeo.

El artículo es sólido en cuanto a los datos que aporta. En los últimos cuatro años, el equipo habría acumulado cerca de 18,8 millones de euros en pérdidas. Para dimensionar la cifra, es casi diez veces más que equipos como Intermarché en el mismo periodo. Y el ejemplo no es menor: Intermarché también arrastraba pérdidas de 2,5 millones de euros y ha terminado fusionándose con Lotto.

El dato más preocupante no es solo la pérdida acumulada, sino la relación entre ingresos y masa salarial. Según el análisis, por cada euro ingresado el equipo asume aproximadamente 1,345 euros de coste salarial. Es un desequilibrio que convierte cualquier éxito deportivo en una ecuación difícil de sostener en el tiempo.

Visto desde esa perspectiva, la salida de un corredor como Onley deja de ser únicamente una decisión deportiva y pasa a entenderse como una operación de liquidez: una forma de ganar margen inmediato en un contexto que apunta a un problema más profundo.

Seis millones de euros pueden aliviar tensiones inmediatas, cubrir deudas o ganar tiempo. Pero no corrigen un modelo en el que por cada euro ingresado se genera 1,345 euros de coste salarial. La operación Onley aporta oxígeno puntual, no una solución estructural. Sin una corrección del equilibrio entre ingresos y gastos, el problema simplemente se desplaza hacia el futuro.

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