Muchas ganas hay de volver a ver a Mikel Landa. El corredor de Murgia, que este año tenía previsto disputar las tres grandes vueltas, vio cómo todos sus planes se truncaban por la caída sufrida en la Itzulia. Aquello le privó de estar en el Giro de Italia y abrió un periodo complicado en el que el alavés ha tenido que superar una auténtica odisea física.
Dos meses después, por fin se acerca el momento de volver a verle con un dorsal. Será en el Tour de Suiza, donde además coincidirá con algunas de las grandes estrellas del pelotón, entre ellas Tadej Pogacar.
Una caída que cambió toda la temporada
El accidente sufrido en el descenso de San Miguel de Aralar durante la segunda etapa de la Itzulia obligó a Landa a poner pie a tierra. El impacto con el coche del médico de carrera le dejó fuera de la prueba y, poco después, también del Giro de Italia.
Aunque no sufrió ninguna fractura, el fuerte hematoma en la zona lumbar le obligó a guardar reposo y le impidió entrenarse con normalidad durante las primeras semanas. Poco a poco, sin embargo, el ciclista de Murgia ha ido recuperando terreno y acumula ya varias semanas de buenos entrenamientos y apenas molestias.
El Tour de Suiza, un examen antes de Barcelona
El próximo 17 de junio llegará el momento de regresar a la competición. La ronda helvética será mucho más que una carrera para el alavés. Será la oportunidad de comprobar si tiene ritmo suficiente y si ha alcanzado el nivel necesario para afrontar el siguiente gran reto de la temporada.
Porque en el horizonte aparece el Tour de Francia, que este año arrancará en Barcelona apenas dos semanas después de la conclusión del Tour de Suiza.
La intención de Landa no pasa por pelear por la clasificación general en Suiza. El objetivo es recuperar sensaciones y averiguar si el trabajo realizado durante estas últimas semanas puede tener continuidad en la Grande Boucle.
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Únete a la newsletter →El papel que puede desempeñar en el Soudal
En el Soudal todavía confían en el corredor alavés. Queda por ver cuál será exactamente su rol si finalmente acude al Tour de Francia. Habrá que comprobar si está en disposición de ejercer como jefe de filas, de pelear por un puesto entre los diez mejores o incluso de buscar triunfos parciales en una carrera que siempre ha sido uno de sus grandes objetivos.
A sus 36 años, y después de varios meses marcados por los contratiempos, las sensaciones serán determinantes. Históricamente, a Landa nunca le han hecho falta demasiados días de competición para alcanzar un gran nivel, pero también es cierto que la recuperación ya no es la misma que años atrás.
La Vuelta a España también aparece en el horizonte
El Tour de Francia no es el único objetivo que aparece en el calendario del alavés. La Vuelta a España también forma parte de los planes de la segunda mitad de la temporada y el corredor de Murgia espera poder llegar en condiciones para ayudar al Soudal y, por qué no, volver a ser protagonista.
Pero antes de pensar en todo ello hay una primera cita marcada en rojo. Suiza será la prueba definitiva.
Porque, después de una temporada marcada por la mala suerte y de una larga recuperación, hay una sensación compartida entre los aficionados al ciclismo: muchas ganas de volver a ver a Mikel Landa sobre una bicicleta. Y el Tour de Suiza será el escenario en el que comenzarán a despejarse todas las incógnitas.
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Imagen de Pilar Barco
Fuentes: Eurosport, Noticias de Alava, Perfil del equipo Soudal Quick-Step.